«Nacidos para vivir más de cien años»
Científicos han identificado los genes que predicen si una persona alcanzará una longevidad extrema. Para ello, los investigadores «escanearon» los genomas de más de 1.000 personas centenarias y de otros tantos individuos que servían de control.
2 julio 2010.- La esperanza de vida en países desarrollados se sitúa en la actualidad entre los 80 y 85 años. Los factores ambientales (dieta, ejercicio, ser fumador o no, etc) así como los factores genéticos contribuyen a que este envejeciemiento sea más o menos saludable.
Los resultados realizados hasta ahora en gemelos sugieren que sólo entre el 20-30 por ciento de la variación en la supervivencia hasta más o menos los 85 años está determinada por la genética. Sin embargo, otras investigaciones y la observación en algunas familias de una longevidad excepcional, sitúan a los factores genéticos como contribuyentes importantes en el envejecimiento y especialmente en vivir entre 10 y 30 años más sobrepasados los 85.

Basándose en esa hipótesis de que individuos excepcionalmente longevos pueden ser portadores de múltiples variantes genéticas que influyen en la vida del ser humano, un grupo de investigadores de la Universidad de Boston y del Boston Medical Center, dirigidos por la doctora Paola Sebastiani, decidieron llevar a cabo un estudio del genoma de personas centenarias.
Cómo envejecemos
Para ello, los investigadores «escanearon» los genomas de más de 1.000 personas centenarias y de otros tantos individuos que servían de control. Con esta comparación pudieron identificar un número de marcadores genéticos que son muy diferentes entre los centenarios y los individuos seleccionados al azar, según detallan hoy en la revista «Science». Estas variantes genéticas son particularmente comunes en personas que viven cien años o más.
Estos resultados aumentan la posibilidad de que algún día sea posible que las personas sepan por adelantado si tienen el potencial para vivir hasta una edad avanzada, si bien el estilo de vida y los factores ambientales son también importantes, señalan los investigadores. Los resultados también sientan bases importantes para estudiar la manera en que múltiples genes influyen en el modo en que envejecemos.
Dado que son muchos los genes involucrados en vivir hasta una edad extremadamente avanzada, los autores del estudio desarrollaron después un modelo que computa la probabilidad de que una persona alcance una longevidad excepcional, basándose en 150 marcadores genéticos. Utilizando este modelo, los investigadores fueron capaces de predecir con un 77 por ciento de precisión si alguien podría vivir más allá de los cien años.
Medicina predictiva
Además, los investigadores desglosaron las predicciones genéticas en 19 grupos característicos (o marcadores) que se correlacionan con diferentes longitudes de vida más allá de los 100 años de edad, y con patrones diferentes de enfermedades como demencia, hipertensión y enfermedad cardiovascular.
Por tanto, estudios futuros de estos marcadores genéticos podrían arrojar luz sobre patrones específicos de envejecimiento saludable y podrían ser utilizados en última instancia para una medicina personalizada, con medidas de prevención y estrategias de tratamiento a la medida.
+ dossier de prensa:
ABC.es: «Nacidos para vivir más de cien años»
ELMUNDO.es: «Descubren las claves genéticas que permiten vivir más de 100 años»
PÚBLICO.es: «Vivir 100 años es cuestión de genes»
LaVanguardia.es: «Un análisis genético predice quién podría llegar a ser centenario»
+ fuentes y referencias:
ikerjimenez.com

“Las mutaciones de tres genes podrían predecir también la conducta suicida”
Las evidencias que apuntan el papel relevante que desempeñan los genes en la predisposición a la conducta suicida son cada vez mayores”, explica a SINC Mercedes Pérez -Rodríguez, coautora del estudio e investigadora en el Hospital Monte Sinaí de Nueva York (EE UU). Las investigaciones realizadas hasta ahora muestran que cerca del 40% de la variabilidad en la conducta suicida podría tener una base genética.
El objetivo del trabajo que ha publicado el American Journal of Medical Genetics era identificar un modelo que discriminara entre aquellos individuos con y sin antecedentes de intentos de suicidio. En lugar de centrarse en unos pocos genes candidatos tradicionales, los científicos examinaron un conjunto de 840 polimorfismos funcionales de un solo nucleótido (SNPs) presente en 312 genes expresados en el cerebro.
Los autores sugieren que las prestaciones de este modelo podrían generar en el futuro tests genéticos sencillos con utilidad diagnóstica para la identificación de pacientes con intentos de suicidio.
Además de las perspectivas sociológica y psicológica, en los últimos 20 años la genética ha empezado a analizar las causas de los comportamientos suicidas, cuya tendencia no deja de aumentar, sobre todo en los países industrializados de Occidente. Los últimos datos de la OMS indican que en el año 2000 casi un millón de personas se suicidaron, y calcula que en 2020 lo harán más de un millón y medio.