«Eclipse solar en el Pacífico Sur»
Hacía mil años que no se divisaba un eclipse solar desde la isla de Pascua. A las 18.15 (hora española) la Luna se situó entre la Tierra y el Sol en una alineación perfecta, proyectando un arco de sombra de 11.000 kilómetros sobre el planeta que se desplazó a lo largo del océano Pacífico.
12 julio 2010.- Tenían las previsiones meteorológicas en contra, pero, al final, los privilegiados que estaban en el momento preciso en el lugar adecuado pudieron contemplar sin problemas el eclipse solar total que tuvo lugar el pasado domingo en la isla de Pascua.
A las 18.15 (hora española) la Luna se situó entre la Tierra y el Sol en una alineación perfecta, proyectando un arco de sombra de 11.000 kilómetros sobre el planeta que se desplazó a lo largo del océano Pacífico.
A esa hora, la oscuridad cayó en un punto en medio del océano, pero el primer lugar habitado en el que pudo observarse el eclipse fue en Mangaia, una de las islas Cook. Después de pasar por Tahití, el eclipse llegó a la isla de Pascua a las 20.11, avanzó hasta Chile y finalizó en Argentina casi a las nueve de la noche (20.52 horas).

Aunque algunas regiones como la de Magallanes, las zonas australes y la Patagonia argentina fueron observatorios privilegiados, la isla de Pascua, situada a 3.500 kilómetros de la costa chilena, fue el punto desde donde mejor se vio el eclipse. Allí (sobre todo en la capital, Hanga Roa) se habían concentrado cerca de 4.000 visitantes, cifra idéntica a la de habitantes de la isla.
Eran turistas, científicos y astrónomos que esperaban expectantes junto a los rapa nuis –la etnia autóctona del lugar– los 4 minutos y 41 segundos de oscuridad. Muchos de ellos habían reservado su hotel hacía meses, cuando no un año. No es extraño que todos temiesen el pronóstico del tiempo, que amenazaba lluvias para la tarde del eclipse.
Como los grupos de científicos que acamparon en las playas de Anakena, Al Tahai y Ahu Hakiri y sufrieron las inclemencias de la tormenta. Pero, al final, los cielos fueron propicios y, para la hora del eclipse, brillaban azules y limpios de nubes.

En palabras de Josep Masalles, de la Agrupación Astronómica de Barcelona (Aster), que se desplazó hasta allí para ver oscurecerse el Pacífico, «el cielo se volvió de un azul oscuro, era una luz cenicienta, como de luna llena». Masalles llegó a la isla dos días antes del eclipse para buscar la mejor atalaya. «Llovía de manera torrencial», recuerda.
El fenómeno no solamente atrajo a los visitantes. Los habitantes de la isla abandonaron durante un rato sus televisores para congregarse en varias playas y presenciar el momento histórico –hacía mil años que no se divisaba un eclipse solar desde la isla de Pascua–. Según Luz del Carmen Zasso, alcaldesa de la isla, para los rapa nuis, el eclipse representa «un símbolo de renovación y buenos augurios».
+ dossier de prensa:
ElPaís.com: «Eclipse solar en el Pacífico Sur»
ElPeriodico.com: «Rapa nuis a oscuras»
EFE: «Miles de personas disfrutan el eclipse solar en la Isla de Pascua»
BBCMundo: «Eclipse de sol dejó a oscuras la Isla de Pascua»
ElMundo.es: «El instante mágico de la Isla de Pascua»
+ fuentes y referencias:
NASA Eclipse Web Site
Ciencia NASA: Eclipse en el Pacífico Sur
ikerjimenez.com

“La mayor tormenta solar en 500 días inquieta a los científicos...”
Una vez más, y esta vez con más fuerza y de forma totalmente inesperada, el Sol ha dado muestras de que ha despertado de su letargo.
El telescopio espacial 'Tesis' registró el pasado mes de abril la mayor tormenta geomagnética desde octubre de 2008, según informa el Instituto ruso de Física 'Lebedev'.
La tormenta solar alcanzó el nivel 7 en una escala de 10, el máximo histórico del último año y medio. Su fase activa se prolongó de las 10.00 a las 19.00 horas.
"No se han producido fluctuaciones de tal magnitud durante 540 días, desde el 11 de octubre de 2008", aseguran los técnicos. Una gran actividad solar no presagia nada bueno en un mundo absolutamente dependiente de la tecnología.
En principio, las tormentas geomagnéticas tan poderosas pueden influir en sistemas globales del suministro energético, así como provocar cortes en el trabajo de satélites de navegación y emisiones de radio. Por ahora, se desconoce si esta vez se registraron percances similares.
Además de fuerte, los rusos indican que la tormenta del pasado 5 de abril fue totalmente "inesperada", ya que ninguno de los principales centros de investigación mundiales pronosticaba la víspera un cambio tan drástico en el estado de la magnetosfera.
La tormenta es la última de una serie de avisos. Después de un período de tranquilidad que comenzó a principios de 2008, el 22 de enero, Tesis registró un máximo histórico de llamaradas solares, la cifra más alta de los últimos cinco años y equiparable al total de explosiones solares que se observaron en 2009.
Un informe financiado por la NASA y publicado por la Academia de Ciencias de los Estados Unidos (NAS) hace más de un año ya advertía de que si el actual ciclo solar es la mitad de violento de lo que se espera puede provocar una catástrofe sin precedentes.
Grandes ciudades de todo el mundo podrían quedarse a oscuras y sin energía eléctrica. Un año después la situación sería igual y los muertos se contarían por millones.
El año previsto para semejante apocalipsis es, precisamente, 2012, el elegido por los catastrofistas para situar el fin del mundo.